
El término globalización está de moda. Hay infinidad de congresos científicos que dedicados a la filosofía, la economía, la sociología, la ciencia política, la historia y en general las ciencias sociales, abordan de manera central la temática de la globalización. Como concepto, se usa para tratar de describir una realidad que se presenta diversa, amplia, e inmediata. Sin embargo, la economía ha sido la ciencia que mejor describe este fenómeno. La globalización por tanto, esta relacionada al proceso de interconexión financiera, económica, política, social y cultural posibilitada en gran medida por el desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación.
El surgimiento, del fenómeno social, es parte del desarrollo de los procesos económicos, tecnológicos y los conflictos políticos culturales de finales del siglo pasado. ¿Pero es correcto ubicar ahí sus inicios, como fenómeno social?, quizás no. Los historiadores coinciden en que la modernidad surge a consecuencia de grandes revoluciones: La revolución americana y la revolución francesa proporcionan el entramado político institucional de la modernización y la revolución industrial británica el fundamento económico.
A partir de ello se van configurando los rasgos del nuevo orden social, que muestra características que a lo largo de la historia contemporánea se van consolidando. Se da una concentración de la fuerza de trabajo en los centros urbanos, atraídos principalmente por el desarrollo de la gran industria manufacturera, por la generación de una amplia gama de servicios complementarios a esta industria y el auge del desarrollo tecnológico. El principio fundamental del proceso organizativo está en función de la eficiencia y la eficacia para obtener el máximo beneficio posible. La aplicación de la ciencia y la tecnología a los procesos productivos permite un incremento de los niveles de producción, que a su vez genera un incremento de la riqueza social y del bienestar.
Sin embargo este bienestar no se generaliza, por el contrario el aumento de las desigualdades sociales es también un rasgo característico de la modernidad. El antagonismo entre el capital y el trabajo es mayor. La consolidación del sistema de mercado como mecanismo regulador de la sociedad se instaura, y con ello su ideología como sustento. La modernidad entonces se fue configurando a partir de ciertas características:
Individualismo: hay un triunfo del individuo. El ser humano es primero, antes que el grupo, la tribu, la nación. El ser humano ocupa el papel central de la sociedad. En la sociedad tradicional, la sociedad, el grupo humano que se identifica dentro de dicha sociedad es el núcleo principal de la vida social. En la sociedad moderna, el individuo desplaza por completo al grupo.
Diferenciación: esta se manifiesta en la esfera del trabajo y en el consumo, hay una especialización en los trabajos realizados y una gran variedad de consumos posibles, carreras, ocupación, estilos de vida. La individualidad de ve reforzada por la diferenciación, al grado que cada vez existe mayor división social en todos los ámbitos de la vida.
Racionalidad: Hay una des personalización del trabajo en las organizaciones. Gran importancia a la ciencia y un aprovechamiento de los descubrimiento en función de obtener un lucro de ellos. Se da un nexo entre descubrimiento, innovación y consumo.
Economicismo: La sociedad moderna está fundamentalmente preocupada por los bienes y servicios, la producción, distribución y consumo y por el dinero (como medida común de intercambio) Importa menos el parentesco, la religión, la guerra o la política que en otras sociedades ha constituido el interés central.
Expansión: la modernidad tiene una tendencia inherente a la expansión. La Globalización es inherente a la modernidad. Hay una expansión a la esfera privada e intima de la vida, por ejemplo la religión, la conducta sexual, los gustos de consumo, los modelos de ocio, los patrones consumistas...
Estas características van generando la difusión de los procesos de socialización. La globalización se convierte en moda. Pasa a formar parte de nuestra vida, actuamos en función de dichas concepciones y por lo tanto las repercusiones en la vida social se manifiestan en todos los ámbitos.