Por Andrés Cabanas - Guatemala, 25 de diciembre de 2008
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Al término de la V Ronda negociadora del Acuerdo de Asociación Centroamérica-Unión Europea, desarrollada en Ciudad de Guatemala en octubre de 2008, los participantes reportaron como "satisfactorio" el principio de acuerdo para el "acceso preferencial" del etanol al mercado europeo, "que gozaría de arancel cero" [1]. La satisfacción obvia el análisis del impacto de la producción de etanol en la soberanía alimentaria, la sobrevivencia de las comunidades y el fortalecimiento de un sistema político excluyente (a partir de la concentración de la tierra y el poder en manos de grandes productores). Esta parece ser la paradoja de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio, o Acuerdo de Asociación Centroamérica-Unión Europea: adelantamos si no hay acuerdos. Retrocedemos cuando se logran.
¿Èxito o desastre socioambiental? Las dos cosas, dependiendo de las perspectivas y los intereses. Éxito o necesidad para los compradores: una Directiva de la Unión Europea aprobada en marzo de 2007 establece un objetivo obligatorio mínimo del 10 por ciento en el consumo total de gasolina y diesel para transporte a partir del uso de biocombustibles [2], objetivo programado para 2020. Esta directiva está siendo discutida a raíz de la crítica a la transformación de alimentos en combustible pero todavía no ha sido modificada: para los países de la Unión Europea es prioritaria la reducción de la dependencia energética de los países del Medio Oriente y la antigua Unión Soviética, considerados inestables.
La necesidad va más allá: la producción masiva de agrocombustibles y en general una fuerte inversión pública en la denominada "energía verde" se plantean como mecanismo para superar la actual crisis capitalista, sin modificar el sistema.
Éxito también para los (pocos) productores de agrocombustibles, menos de diez familias en Guatemala. "La producción y el procesamiento tanto de palma africana como de caña de azúcar se encuentran altamente concentrados en muy pocas empresas y corporaciones. El cultivo de la palma africana descansa fundamentalmente en seis grandes productores. La cañicultura, por su parte, se concentra en quince ingenios azucareros, algunos de los cuales se han concentrado a su vez en corporaciones mayores" [3].
Así, la apuesta por los agrocombustibles genera un (nuevo) proceso de concentración de la tierra y la riqueza. La finca San Ramón, antigua propiedad estatal, es ejemplo de lo anterior: durante el conflicto armado, esta finca fue ocupada por población q´eqchi´ procedente de diferentes departamentos de Alta Verapaz; tras la firma de la paz, comunidades organizadas lograron la legalización individual de las propiedades; inmediatamente después dio inicio un intenso proceso de compra-venta de tierras, que al día de hoy ha producido la consolidación de un latifundio de aproximadamente 90,000 hectáreas [4].
La reconcentración de la tierra se produce a partir de la compra, el alquiler y una muy poco disimulada presión sobre los propietarios, con casos de amenazas, en escenarios geográficos y políticos de presencia (¿influencia?) de narcotraficantes. La sobrevivencia económica de las comunidades campesinas favorece en muchos casos la transferencia casi incondicional de sus propiedades.
Para las comunidades campesinas, los efectos son negativos: se refuerza un modelo económico fundamentado en una matriz primaria agroexportadora dependiente, que pone en riesgo la producción para el consumo interno y la soberanáa alimentaria. Se fortalece asimismo el modelo político existente, basado en la exclusión, la violencia, el racismo, el machismo y el predominio de las elites en la conformación del Estado. Se refuerzan actores de poder tradicionales, arquitectos del segundo país más desigual de América Latina.
Así planteada, la negociación del AdA genera contradicciones políticas y éticas, al privilegiar los intereses empresariales, la maximización del beneficio y la agenda de los países europeos sobre la situación de las poblaciones. Para romper este círculo cerrado es deseable que las siguientes rondas negociadoras no produzcan resultados tan satisfactorios para las partes. Es necesario que se replanteen los objetivos del proceso, la metodología y los actores participantes, en un marco de relaciones horizontales y solidarias entre los Estados, que promuevan la búsqueda del interés colectivo.
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[1] Inforpress Centroamericana, 17 de octubre de 2008.
[2] El término agro combustibles es utilizado a partir de las definiciones del Foro Social Mundial sobre Soberanía Alimentaria (Mali, 2007) en rechazo de la confusión generada por el término biocombustible (de bio, vida) cuya producción representa una amenaza contra la soberanía alimentaria y la vida digna de las poblaciones.
[3] "Las plantaciones para agrocombustibles y la pérdida de tierras para la producción de alimentos en Guatemala". Action Aid Guatemala, agosto de 2008.
[4] Ibidem.
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