
Si algo debe quedar en claro, en estos tiempos de golpes de estado, crisis económica y neoliberalismo, es que la democracia se convirtió en un medio para alcanzar determinados objetivos, no un fin en si mismo. La derecha lo tiene claro y actúa en razón de ello. Sus intereses económicos, cualquiera que ellos sean, están por encima de toda aspiración de convivencia política y de armonía social, y se aferran a dichos privilegios con tal intransigencia y cinismo, que no les importa al final la apariencia democrática que dicen construir. Si no vea el triste espectáculo que han dado los empresarios guatemaltecos en apoyo de golpista Michelleti quienes abiertamente se manifestaron a favor de un golpe de estado aquí si sus intereses económicos se ven amenazados.
Esa actitud no es extraña ni causa sorpresa, puesto que son los mismos que apoyaron el derrocamiento de Arbenz y que luego impulsaron la guerra sucia. Esos sectores que se opusieron a los acuerdos de paz y que terminaron aceptándolos, porque sabían que las estructuras institucionales que habían creado para darle vida a las políticas neo liberales resguardaban sus intereses económicos.
No se puede entender la riqueza de está clase de empresarios, sin conocer su práctica y su historia. Ellos necesitan de este sistema, corrupto, represivo, clientelista, colonial. Porqué de él se han servido. Por eso, lo de la democracia no es más que un viejo cuento griego que dicen apoyar, siempre y cuando convenga, porqué al final ni les importa.