La Comisaria Europea para el Comercio Exterior, Benita Ferrero, estuvo en Centroamérica impulsado el Acuerdo de Asociación. A el se ha referido como “un acuerdo que nos beneficia a todos”. Pero ha ido más lejos, al afirmar que “para la Unión Europea, la mejor medicina contra el proteccionismo es la apertura de los mercados”. Con esto pone de relieve el tipo de acuerdo que desean los europeos, más libre comercio, más apertura, más neoliberalismo.
Dice la Comisaria europea;
“las negociaciones para un acuerdo de Asociación con Centroamérica forman parte de este objetivo. De esta manera abriremos nuevas puertas para nuestros exportadores, inversores y –no lo olvidemos– nuestros consumidores, que tendrán mayor acceso a una más amplia gama de servicios y productos más asequibles. Nuestros objetivos comerciales son ambiciosos: cobertura total de nuestros bienes industriales, así como una liberalización avanzada en el comercio agropecuario”.
Estas palabras delinean claramente los objetivos europeos con el Acuerdo.
En cualquier caso, en Centroamérica encontró mucha receptividad, tanto de parte de los gobiernos como de los empresarios, incluyendo algunos sectores que se benefician de la cooperación europea. El punto de incordia es el golpe de Estado en Honduras. Ese impasse deja cojo el pilar comercial, puesto que Honduras forma parte de la Unión Aduanera tema en donde más avances existen en la integración centroamericana, lo que representa el interés europeo, pues sin mercado integrado, no tiene sentido el tratado.
Pero también la Sra Ferrero se ha encargado de solucionar el problema. Ha dicho que el Acuerdo de Asociación va con Honduras incluido, y ha ido más lejos al establecer una fecha concreta para su firma: el 19 de Mayo en Madrid, la capital del estado español. Al gobierno de Guatemala que no ha reconocido al de Honduras le queda claro la advertencia, aun cuando eso signifique legitimar a sus propios conspiradores y avalar un eventual golpe de estado contra su gobierno. La visita de Lobo al país, promovido por empresarios que apoyaron el golpe se suma a la presión para “normalizar” las relaciones con Honduras.
Está visita coincidió con la presentación ante la Corte Suprema de Justicia de un recurso de exhibición personal colectiva, presentado por el Frente Nacional de Lucha para proteger la vida de 239 líderes sindicales víctimas de amenazas de muerte, por el conflicto que tiene lugar en las poblaciones de San Marcos con la empresa española Unión Fenosa y sus subsidiarias Deorsa y Deocsa.
La visita nos deja dos lecciones, por un lado muestra claramente que los europeos nos recetan una medicina que ellos internamente no aplican ni se comprometen a implementar; y que el diálogo político es un eufemismo sin sentido que sólo se utiliza, al igual que el tema de la cooperación, para presionar y dividir a los centroamericanos. En ésta visita, no faltaron las referencias al grado de cooperación y compromiso de la UE en Centroamérica. El problema de Honduras quedará pronto como una anécdota más de nuestras “incipientes democracias”. Pero no hay que engañarnos, el acuerdo beneficia a las élites empresariales de ambas regiones. Basta con ver el conflicto de Unión Fenosa contra la población de San Marcos para darnos cuenta de lo dañino que es.